El Programa

El 55% de los jóvenes menores de 35 años en España no se han independizado. La mayoría de ellos ni ayudan con las tareas del hogar ni con los gastos diarios de la familia. Aún así, reciben hospedaje gratuito, lavandería y comida de sus padres, e incluso ayuda financiera extra.

“De patitas en la calle” es un programa en el que hay padres cansados de que sus hijos merodeen por casa sin preocupaciones, sin dinero, sin trabajo… Estos padres están decididos a que la situación cambie y empezarán por hacer una oferta que sus hijos no podrán rechazar: ponerles de patitas en la calle.

Por otro lado, estos hijos también tienen sus quejas: actualmente independizarse no es una tarea sencilla y a menudo no tienen toda la información y facilidades posibles. Además, durante toda su vida han estado recibiendo indicaciones de sus padres, que les decían lo que tenían que hacer, cómo vestir, qué amigos les convienen… Ellos también están hartos de esta situación y desean tener la oportunidad de demostrar que pueden valerse por sí mismos.

Todo esto ha generado una situación de conflicto de convivencia entre padres e hijos. Un conflicto generacional, cada vez más extendido, al que hay que buscar solución.

De esta forma, el objetivo al entrar en el programa será resolver ese conflicto de forma que se llegue a una convivencia satisfactoria para todos.

Los hijos saldrán de casa sólo con los elementos estrictamente necesarios para cumplir los objetivos marcados. Se instalarán en un “Apartamento para tres” compartido con dos compañeros en su misma situación. De esta forma, entre los tres se construye un entorno de convivencia realista para la situación económica actual, un piso compartido en el que se repartirán las responsabilidades.

A partir de aquí, y dependiendo de su problemática particular, comenzarán día a día a trabajar duro en diversos aspectos. Su objetivo será dar lo mejor de sí mismos y demostrar que sí poseen aquellas cualidades que sus padres afirman que no tienen. A quien no tenga trabajo se le facilitarán entrevistas para que empiece a ganarse la vida, y será responsabilidad de los jóvenes mantener el apartamento limpio y ordenado, así como hacerse la comida. También deberán conseguir, con sus propios medios económicos, algún mobiliario básico que haga del apartamento un lugar habitable.

En su nuevo apartamento, los jóvenes recibirán instrucciones, consejos y reprimendas de sus padres. También serán ellos los encargados de encomendarles tareas, tanto individuales como colectivas, que deberán llevar a cabo correctamente para conseguir pequeñas recompensas que hagan su vida más llevadera.

El espectador será testigo de las dificultades a las que se enfrentan estos jóvenes acostumbrados a no mover un dedo en casa, su evolución y sus logros en la lucha por la supervivencia. Sólo si consiguen superar su problemática particular, serán aceptados de nuevo por sus padres y volverán a casa. Por tanto, el tiempo que permanezca cada participante dentro del apartamento es variable: podrá haber un participante que se aplique al máximo y dure una semana en el apartamento, y otro que no quiera cambiar y permanezca cinco, por ejemplo.